En Privado: Joaquin López Doriga
En política es inaplazable todo lo que pueden aplazar. Florestán
El evento político más importante de este año será el de las elecciones del primer domingo de julio en el Estado de México, donde más que el gobierno de esa entidad, se juegan, dicen, la Presidencia de la República, en lo que no estoy de acuerdo.
Sin embargo hay que apuntar que los protagonistas, que le han dado este rango, no serán los candidatos a ese cargo, sino los principales aspirantes de la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto y varios cuerpos atrás, pero a la cabeza de un sector de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
Y de nuevo el PAN ausente, sin capacidad social ni política para construir una candidatura competitiva, como le sucedió en el Distrito Federal en las de 2006, cuando tuvo que importar del perredismo al ex priista Demetrio Sodi para ser derrotado. En el Estado de México el panismo carece de un candidato electoralmente rentable y busca una alianza con el PRD para nominar una figura neutra que sirva para los acuerdos formales de los dirigentes de esos partidos, pero no para ganar una elección. Desde ahora, está fuera de esta competencia, arrastrando al PRD si se les alía.
Así, la competencia real es entre el candidato del PRI-Verde, el de Peña Nieto, claro, y el del PT-Convergencia, el de López Obrador, claro, quien ha decidido medirse en esa arena con el mexiquense del que hace dos meses dijo que sería inalcanzable si él, AMLO, no se comenzaba a mover, que es lo que está haciendo y en su territorio.
Y como ya le había apuntado, este proceso se dará en medio de las diferencias de los precandidatos presidenciales, pero también con sus coincidencias: no a la alianza PAN-PRD y sí a la vía Toluca para llegar a Los Pinos.
Uno de los temas que los separa es que Peña Nieto está convencido de que para ganar la Presidencia en 2012, hay que ganar en este 2011, en lo que difiero, y la prioridad de López Obrador es utilizar la formidable plataforma mexiquense para lanzar su campaña presidencial, como en 2005.
En este lance hay un factor clave, la designación de candidatos: el del PAN que será como el agua, no por transparente sino por insaboro e incoloro políticamente hablando, y el del PRI-Verde, que lo será de Peña Nieto, de acuerdo con la escuela política mexiquense, lo que ambas alianzas llevarán hasta el final para evitar que aquellos cachen a algún candidato del despecho.
En este plazo, López Obrador ya ha designado dos candidatos: Yeidckol Polevnsky, por segunda vez, y Alejandro Encinas, quien había cantado su impedimento legal, la residencia, que parece haber resuelto.
De cualquier modo, el Estado de México vivirá un proceso electoral nacional en cuanto a atención e igualmente, como en 2006, un largo conflicto poselectoral, reitero, como ensayo del que vendrá en 2012.
Nos vemos mañana, pero en privado.
REFORMA CONTRA LA EVASION FISCAL.









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