blogs: Carlos Loret de Mola
El fenómeno Wikileaks además de ventilar secretos está abriendo puertas y derribando paradigmas. Lo de hoy es la ciberprotesta. Vayamos olvidando los plantones que bloquean calles y los contingentes de manifestantes gritando consignas porque la presión –incluso el sabotaje– a la autoridad o a las instituciones privadas ya ganó su lugar en el ciberespacio.
No es, por supuesto, la primera pero quizá sí la más visible la que ha emprendido un grupo llamado Anonymous y ya generó fuerte polémica. Su intención, según un texto cuya autoría es imposible de acreditar, es defender a toda costa la libertad de expresión. Así justifica el sabotaje a Visa y Master Card, que a su vez habían saboteado a Wikileaks.
Ante lo nuevo, las contradicciones: El gobierno que dice defender al mundo libre está empecinado en perseguir judicialmente a un individuo, Julian Assange, que difundió junto con cinco medios tradicionales de prestigio documentos confidenciales de la diplomacia estadunidense. Y un grupo que dice defender la libertad de expresión, escoge “anónimo” como nombre y como modo de operar, contradiciendo la naturaleza misma de esa libertad.
Las formas están cambiando drásticamente en el mundo. El fondo no está claro. Esto apenas comienza…Les leo…REFORMA CONTRA LA EVASION FISCAL.









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